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Análisis de Ciclo de Vida (ACV / LCA)

Medimos el impacto ambiental de tu producto a lo largo de toda su vida —de la cuna a la tumba— con la metodología de las normas ISO 14040 e ISO 14044. Es la base técnica para ecodiseñar y para preparar tus DAP/EPD.

Cada producto deja una huella ambiental que va mucho más allá de la energía que consume al usarse. Extraer materias primas, fabricar, transportar, usar y, finalmente, gestionar el residuo: cada fase suma impactos, y muchas veces los más relevantes están donde menos los esperas. El Análisis de Ciclo de Vida (ACV, o LCA por sus siglas en inglés) es la metodología reconocida internacionalmente para medir ese impacto completo, de la cuna a la tumba, sin dejar nada fuera.

En CIRCULR realizamos ACV de producto siguiendo la metodología de las normas ISO 14040 e ISO 14044, las dos referencias que marcan cómo se hace un análisis riguroso y defendible. No es un cálculo aproximado ni una estimación de marketing: es un estudio estructurado que cuantifica indicadores como la huella de carbono, el consumo de agua, la acidificación o el agotamiento de recursos, y que puede someterse a una revisión crítica por parte de un tercero.

Trabajamos con fabricantes y PYMEs industriales que quieren tomar decisiones de ecodiseño con datos, comparar alternativas de materiales o procesos, y dar el paso hacia una Declaración Ambiental de Producto (DAP/EPD). El ACV es precisamente la base técnica de esas declaraciones: sin un buen estudio de ciclo de vida detrás, no hay DAP que se sostenga. La DAP, además, requiere verificación independiente y registro por un programa operador; nosotros preparamos y elaboramos el ACV y la documentación que la sustentan.

¿Qué es?

El Análisis de Ciclo de Vida es una metodología que cuantifica los impactos ambientales potenciales de un producto a lo largo de todas las etapas de su vida: obtención de materias primas, fabricación, distribución, uso y fin de vida. Recopila los flujos de entrada y salida (energía, materiales, agua, emisiones, residuos) asociados a cada fase y los traduce en categorías de impacto medibles —como el cambio climático, la eutrofización o el uso de recursos hídricos—. El resultado es una radiografía objetiva de dónde está el impacto real de tu producto, qué fases pesan más y qué cambios producirían la mayor mejora ambiental.

Cómo lo hacemos

  1. 1Definición de objetivo y alcance: acordamos contigo para qué servirá el estudio, qué producto y unidad funcional analizamos (p. ej. '1 m² de pavimento durante 50 años'), los límites del sistema (de la cuna a la puerta, de la cuna a la tumba, etc.) y la calidad de datos requerida, tal como exige la ISO 14040.
  2. 2Análisis del inventario (ICV): recopilamos los datos de entrada y salida de cada fase —consumos de energía y materiales, transportes, emisiones, residuos— combinando tus datos primarios con bases de datos reconocidas de ciclo de vida.
  3. 3Evaluación del impacto (EICV): convertimos ese inventario en indicadores de impacto ambiental usando métodos de caracterización contrastados, para ver el peso real de cada categoría (huella de carbono, agua, acidificación, etc.).
  4. 4Interpretación de resultados: identificamos los puntos calientes del ciclo de vida, analizamos la sensibilidad e incertidumbre y traducimos los números en recomendaciones accionables de ecodiseño.
  5. 5Informe y, si procede, revisión crítica: entregamos un informe conforme a la ISO 14044. Si el ACV va a usarse para una afirmación comparativa que se haga pública o como base de una DAP/EPD, planificamos la revisión crítica por un tercero que la norma exige en esos casos.

¿Para quién?

Fabricantes y PYMEs industriales que quieren conocer el impacto real de un producto antes de declararlo o comunicarlo.
Equipos de diseño y producto que buscan ecodiseñar: comparar materiales, procesos o proveedores con criterios ambientales objetivos.
Empresas que necesitan una DAP/EPD para licitaciones, construcción sostenible (BREEAM, LEED) o exigencias de clientes, y necesitan el ACV que la sustenta.
Marcas que quieren respaldar sus afirmaciones ambientales con evidencia defendible y evitar el greenwashing.

Marco normativo

ISO 14040 e ISO 14044 — Análisis de Ciclo de Vida

Son las dos normas de referencia del ACV. La ISO 14040 establece los principios y el marco; la ISO 14044 fija los requisitos y directrices detallados (inventario, evaluación de impacto, interpretación y revisión crítica). Todo ACV defendible se realiza conforme a ambas.

ISO 14025 — Declaraciones Ambientales de Producto (DAP/EPD)

Define las etiquetas ambientales tipo III. Una DAP/EPD comunica de forma estandarizada los resultados de un ACV y debe ser verificada de forma independiente y registrada por un programa operador; por eso el Análisis de Ciclo de Vida según ISO 14040/14044 es su base técnica imprescindible.

EN 15804 — Reglas de categoría de producto base para construcción

Norma europea que establece las reglas de categoría de producto base (core PCR) para las DAP/EPD de productos de construcción: define etapas, indicadores y formato comunes. Sobre ella se aplican las RCP específicas de cada tipo de producto. Es la referencia clave si tu producto se destina al sector edificación o a certificaciones como BREEAM o LEED, a las que las DAP pueden aportar puntos.

ISO 14067 — Huella de carbono de producto

Especifica cómo cuantificar la huella de carbono de un producto a partir de los principios del ACV. Útil cuando el foco está en el cambio climático más que en el conjunto de impactos ambientales.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un ACV y una huella de carbono?

La huella de carbono mide un único impacto: las emisiones de gases de efecto invernadero. El ACV es más amplio: analiza varias categorías de impacto a la vez (cambio climático, agua, acidificación, recursos, etc.) y a lo largo de todo el ciclo de vida. De hecho, la huella de carbono de producto (ISO 14067) se calcula con la misma metodología de ciclo de vida; es, en la práctica, un ACV centrado solo en el clima.

¿Necesito un ACV para tener una DAP o EPD?

Sí. Una DAP/EPD (ISO 14025) es la comunicación estandarizada de los resultados de un Análisis de Ciclo de Vida. No existe DAP sin un ACV riguroso detrás, hecho conforme a ISO 14044 y a las reglas de categoría de producto (RCP) que apliquen a tu sector. Además, la DAP debe verificarse de forma independiente y registrarse en un programa operador. Por eso siempre empezamos por el ACV: es el cimiento técnico de la declaración.

¿Cuántos datos tengo que aportar y de dónde salen?

Necesitamos datos primarios de tus procesos: consumos de energía, materiales, agua, transportes y gestión de residuos por unidad de producto. No hace falta que lo tengas todo perfecto desde el principio; te damos una plantilla y te guiamos para recopilarlo. Lo que no podamos medir directamente lo completamos con bases de datos de ciclo de vida reconocidas, y dejamos siempre constancia de las fuentes y supuestos, como exige la norma.

¿El ACV me sirve para comunicar que mi producto es 'verde'?

Te sirve para sustentar afirmaciones ambientales con rigor y evitar el greenwashing, que es lo que cada vez más exige la normativa europea. Ahora bien, la ISO 14044 es estricta: si quieres hacer una afirmación comparativa que se haga pública (por ejemplo, 'mejor que el producto X'), el estudio debe pasar una revisión crítica por un panel de partes interesadas. Te asesoramos sobre qué puedes comunicar con seguridad y qué requisitos adicionales necesitarías.

Hablemos de tu caso

Es un servicio de consultoría a medida. Cuéntanos tu situación y te preparamos una propuesta concreta.

Servicio de consultoría conforme a la metodología de la norma indicada. No emitimos por nosotros mismos certificaciones ni verificaciones acreditadas; cuando se requieren, las realiza una entidad acreditada independiente y te acompañamos en el proceso.